
“Tomasa Tequiero” cuenta también con las
actuaciones estelares de Nohely Arteaga, María Antonieta Duque, Emma
Rabbe, Laureano Olivares, Elaiza Gil, Rafael Romero, Daniela Navarro,
Abril Schreiber, Rolando Padilla, Beatriz Vásquez, César Román Bolívar,
José Manuel Suárez, Patricia Schwarzgruber, Alejandro Mata, Loly
Sánchez, Carmen Julia Álvarez, Roberto Lamarca, Adriana Romero, Fernando
Villate, José Luis Useche, Sindy Lazo y el niño Rosmel Bustamante. La
participación de Pedro Pablo Porras, Marco Antonio Alcalá, Janset Rojas,
Claudio De La Torre, Alejandra Machado, Vanessa Di Quattro, Virginia
Lancaster, Susy Herrera, Moisés Berroterán. Y los actores invitados
Sonia Villamizar y Henry Soto.

Ramón Tequiero (Laureano Olivares), su único hijo,
es su orgullo más grande, la razón de su vida. No haberlo criado, es una
espina que no se puede sacar del corazón. Su muchacho tuvo todo lo que
necesitó, menos una mamá de cuerpo presente. Lo que no se espera Tomasa,
es que un día cualquiera suene el timbre, y se le presente su muchacho,
con una mochila al hombro y la decisión absoluta de abrirse camino en
Caracas.
Gravitando en torno a Tomasa están sus dos hijas postizas, Fabiana (Daniela Navarro) y Miguelina (Abril Schreiber). Antonio y Roxana: él, todo solidaridad, ella, toda confusión;
La tía Margarita (Elaiza Gil),
exitosa, treintona, soltera y decidida a tener un marido y un hijo
cuanto antes, por aquello del reloj biológico… La abuela de las
muchachas, Martirio (Loly Sánchez); y Floritex (Beatriz Vásquez), confidente, paño de lágrimas y sonsacadora de Tomasa…


Como productora general funge Damarys Padilla. La producción ejecutiva es responsabilidad de Sandra Rioboo, y la dirección general de César Bolívar. El tema musical que identifica la obra dramática es “La Negra Tomasa”, interpretado por Luke Grande y Cotur.
omasa
Tequiero está buenísima. Es una negra monumental, de poco más de 40
años, con un hijo grande que se crió en Colombia y algunos maridos a
cuestas. A estas alturas es de las que piensa que mejor sola que mal
acompañada. Todavía no ha conseguido buena compañía. Y mira que lo ha
intentado.
Tomasa
es una mujer ordinaria a quien le van a pasar cosas extraordinarias. Le
van a caer del cielo, con la muerte de sus patrones, dos millones de
dólares. De un día para otro, va a descubrir lo que el dinero le hace a
las personas, para bien y para mal. Gente que la miraba con
indiferencia, de pronto va a tener sonrisa y buenos días; el hombre que
jamás la vio, va a descubrir que ella existe. Ella, y su cuenta
bancaria... Pero nadie se crea que esta mujer se va a desplomar frente a
la extraña adversidad que es el dinero... ¡No señor! Bailando su cumbia
favorita, va a meter al mundo en cintura, que no serán cuatro lochas
las que conviertan a Tomasa en una mujer pusilánime.
Ramón Tequiero, su único hijo, es su
orgullo más grande, la razón de su vida. No haberlo criado, es una
espina que no se puede sacar del corazón. Lo que no se espera Tomasa,
es que un día cualquiera suene el timbre, y se le presente su
muchachote, con la decisión absoluta de abrirse camino en Caracas. Y
menos aún se imagina, que el corazón de su hijo se va a enredar en los
ojos de Fabiana, una de las muchachas que ella ha criado y quien está a
punto de casarse con otro hombre.
Tomasa es una mujer de principios. Tiene
claras unas cuántas cosas en la vida: que robar es malo, que las
mentiras tienen las patas cortas y los hombres casados usan medias
panty. El problema es que corazón la va a traicionar con el hombre
equivocado. Con un señor casado y peor aún, ludópata. Muy a su pesar,
Tomasa va a caer en la trampa de Severo Bustamante, un empresario
agobiado por las mentiras, por las deudas y por su amor patológico a la
ruleta.
Y
mientras desenreda sus propios amores, Tomasa tendrá que lidiar con los
amores de los más jóvenes, que para eso es mamá: Fabiana: la niña de la
casa, con el hijo de la sirvienta, en una historia llena de trampas y
equívocos. Y Miguelina y Jorge, unos muchachos que se adoran y que son
candidatos al amor perfecto, pero que tiene un problemita en el árbol
genealógico: son primos.
En el camino, esta familia tendrá que
aprender a vivir con lo que hay: escasez, riqueza, amor, odio, rabia,
celos, risa, miedos… Y de alguna manera, todos van a descubrir que, a
veces el dinero no es una buena noticia. Esta es una historia sobre el
amor y la codicia.
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